VEN Y DESCANSA
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo los haré descansar.
“Mateo 11:28”
La invitación que Jesucristo hace a nuestras vidas consiste en venir a Él para recibir el descanso que tanto hemos anhelado y buscado. Por tanto quiero que meditemos en la importancia de venir a Él.
A lo largo de nuestras vidas nos vamos cargando con múltiples cosas como rechazo, auto condenación, culpa, falta de perdón, decepción, abandono, miedos, impotencia, etc. que en conjunto nos conducen a la ansiedad, cansancio, frustración y agobio.
Sin embargo, la buena noticia es que Jesucristo está dispuesto a darnos ese descanso que durante tanto tiempo nuestra alma ha deseado, y en ocasiones lo ha expresado de diferentes maneras. Si nos damos cuenta, todos los seres humanos llevamos cargas diferentes porque hemos vivido experiencias, momentos y realidades individuales pero lo cierto es que existe un verdadero reposo que es único y está al alcance de cualquier persona que esta dispuesta a venir a Cristo.
Por otro lado, el mundo y lo que en él hay puede ofrecernos un “pseudodescanso” “pseudoreposo” a través de diferentes métodos como por ejemplo el ocio, la diversión, riquezas, personas o relaciones interpersonales, religiones y ritos de “espiritualidad”, fármacos, vicios,etc. Seguramente todos hemos intentado algún (os) método(s) o salida(s) que producen un estado de tranquilidad fugaz y engañosa pero puedo asegurarte de que ningún método, actividad o persona puede darnos el verdadero descanso, aquel que es permanente, si no sólo Cristo Jesús porque para esto ha venido y nos ha hecho el llamado de venir a Él. Sí lo sé, quizá piensas que ya he repetido demasiado la frase “venir a Cristo” pero lo hago apropósito con la intención de que entendamos que este es el acto más importante que podemos hacer en nuestras vidas. No te hablo de un método más o de una alternativa, si no de una verdad que puede ser en tu vida.
El descanso de nuestras almas es fruto de un corazón que sin importar su condición, errores, defectos o incapacidades decidí ir a Cristo tal y como es, es decir, genuinamente, creyendo pues en el poder de Dios más que en sus propios poderes o capacidades humanas. “ Acerquémonos, pues, a Dios con corazón sincero y con la plena seguridad que da la fe(…) “ Hebreos 10:22
“Lleven mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallarán descanso para sus almas; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”
Mateo 11:29-30
Por otro lado, Cristo nos ofrece descanso para nuestras almas pero también llevar su yugo, de manera sencilla y literal esta última palabra es un instrumento que es utilizado para unir a dos animales como mulas, bueyes, etc. para que caminen a la par, por tanto a lo que el Señor se refiere en esta porción a es que nos unamos a Él y a que recibamos su yugo que es su Espíritu Santo, quién nos ayuda en todas las cosas, consuela, enseña y su presencia morando en nuestras vidas trae descanso a nuestras almas. De igual manera menciona que su yugo es fácil y ligera su carga y esto es bien importante entenderlo porque muchas veces hemos escuchado discursos de hombres en los que se dice que venir a Cristo es complicado y permanecer en Él, aún más, porque para ser amados y aceptados por Él o para recibir a su Santo Espíritu tenemos que cubrir un sinfín de requisitos de protocolos morales, conductuales, tradiciones humanas e inclusive se atreven a decir que “ hay que pagar el precio “para recibir algo de parte de Dios, lo cual es totalmente erróneo, pues Cristo nos muestra que lo importante para unirnos a Él y recibir su descanso y su Santo Espíritu es venir a Él. Ahora bien, todo lo anterior mencionado no es nada nuevo pues en los tiempos de Jesús, los fariseos, quienes eran un grupo de religiosos encargados de enseñar el camino y los mandamientos de Dios al pueblo judío, habían impuesto “cargas pesadas y difíciles de llevar sobre los hombres” (Revisa en tu Biblia Mateo 23:4), las cuales consistían en protocolos de tradiciones, ritos y comportamientos humanos basados en el deseo de querer tener una buena reputación y apariencia ante los hombres pero no ante Dios, basado en las apariencias externas pero no procurando el cuidado de lo que había dentro del corazón. Todas estas cosas habían sido carga para el pueblo judío. ¿No te parece algo similar a lo que cualquier religión o filosofía de vida hoy en día ofrece? Por tanto, a través de esta enseñanza te invito a que vayas a Jesucristo tal y como eres, el quiere que tu y Él estén unidos a través de su Santo Espíritu. Y ahí te va, nosotros vamos a Cristo cuando con un corazón genuino buscamos escuchar su voz por medio de su Palabra, que es la Biblia; vamos a Él cuando le buscamos con nuestras propias palabras, es decir oramos, no hay un método o formulario de oración, sencillamente habla con Él; vamos a Él cuando creemos que Jesucristo es Dios de nuestras vidas y que Él tiene el poder suficiente para darnos el tan deseado descanso para nuestras almas. Él esta ahí, en donde quiera que tu le invoques, en tu casa, habitación, coche, oficina, escuela, etc.
Ve a Cristo , vive y disfruta el verdadero descanso que tu alma necesita.
“Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque el Señor te ha hecho bien”
Salmos 116:7
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